Ficha
7: Labores y cuidados constantes del huerto.
Tras
realizar la siembra y la plantación de nuestras semillas y de
nuestros plantones, debemos estar atentos a los cuidados permanentes
que el huerto requiere. De entre esos cuidados destacamos el de
controlar las plantas silvestres que pudieran aparecer y las posibles
plagas y bichos que pueden perjudicar a nuestras plantas. Además del
riego y el escardado de la tierra. Lo primero que haremos es realizar
unas preguntas previas a la investigación a nuestros alumnos:
Cuestionario
previo:
1.
¿Qué cuidados requiere el huerto una vez plantado?
2.
¿Cuáles de estos cuidados son diarios, semanales o mensuales?
3.
¿Cómo debemos realizar dichos cuidados?
4.
¿Cómo creeis que debemos organizarnos?
5.
¿Por
qué son importantes estos cuidados ?
Las
plantas silvestres del huerto.
Son
plantas que os nacerán
espontáneamente en el huerto, perjudicando a vuestros cultivos,
compitiendo con ellos (agua, luz, nutrientes...). Se las conoce
también como plantas adventicias o malas hierbas, pero en realidad
son las plantas espontáneas del terreno. Algunas de las más
comunes son ortigas (indicadoras de suelos húmedos y ricos en
materia orgánica), malva (indicadoras de suelo compacto), cardos,
juncos, etc. La mayoría pertenecen a las flores silvestres, aunque
algunas han sido importadas accidentalmente con algún tipo de
semillas. Tendréis que estar muy atentos, controlándolas en todo
momento. Deberéis mantenerlas a raya para que no os estropeen los
cultivos.
Las
“malas hierbas” son inevitables en el huerto. Aunque hagan
competencia a los cultivos, nos proporcionan otra serie de ventajas:
las llevaremos al montón de compost o las dejaremos en el propio
suelo, una vez cortadas, para que se descompongan.
La escarda.
Seguramente ya habréis visto a algún/a agricultor/a escardando pacientemente con una azada fina. Escardar es remover ligera y superficialmente la tierra de los cultivos, entre las hileras, y entre las plan- tas de cada hilera. Debéis realizarlo frecuentemente, teniendo siempre cuidado para no dañar las plantas que cultivais. La escarda es un trabajo fatigoso pero muy importante, sirviendo, por ejemplo, para mullir y airear el suelo.
La escarda sirve también para eliminar las hierbas “competidoras” de nuestros cultivos: removiendo la tierra frecuentemente entre las hileras del cultivo, y entre las plantas de cada hilera, se impide que arraiguen y crezcan las hierbas competidoras. Las semillas de muchas plantas germinan y crecen entre las que nosotros/as cultivamos. Se les suele llamar “malas hierbas”, pero no son malas o buenas, sino competidoras de nuestros cultivos: les quitan agua, nutrientes y luz. Es el proceso normal que ocurre en la naturaleza, pero que si en nuestros cultivos no lo evitáramos, las cosechas se reducirían muchísimo. Algunas hierbas de raíces muy profundas hay que arrancarlas de raíz; para ello, estirad fuerte de ellas con las dos manos; mejor cuando la tierra esté bien mojada; quizás también convenga quitarle antes con la azada la tierra de alrededor para sacarla mejor. Al acabar, echad las hierbas cortadas al montón de compost.
En la agricultura convencional, para producir más sin tanto trabajo de escarda, se suelen echar herbicidas, productos para matar las hierbas, pero eso puede ser un peligro para la salud de quien consuma los alimentos cultivados así. En nuestro huerto escolar no tenemos tanto terreno, y tampoco viene mal un poco de trabajo físico para estar sanos y sanas. Así que escardar frecuentemente, ¡vuestra salud os lo agradecerá!
Observaciones y cuidados frecuentes.
Para tener un huerto escolar bien cuidado y productivo, debéis prestarle una atención diaria, apuntando en vuestro cuaderno las labores y observaciones interesantes que hagáis: medid, pesad, observad las plantas que aparecen, su crecimiento, los daños que sufren, los frutos, los animales que veis, etc. Organizaos para cumplir este trabajo periódicamente. Recordad que cada cultivo tiene unas características diferentes, y requiere unas labores y cuidados particulares.
No os olvidéis del riego, necesario cuando la lluvia no es suficiente para mantener las plantas en crecimiento. Observad cada día cómo están las plantas y el suelo y estad atentos/as al tiempo que viene. En general, es preferible regar frecuentemente, y no en exceso. Las mejores horas suelen ser la mañana y el atardecer, cuando el sol no calienta tanto.
Investigamos y experimentamos.
Pensad y poned en práctica distintas pruebas y experimentos: plantad en distintos lugares, en diferentes épocas, cuidando de forma diferente los cultivos, etc. Apuntad siempre todos los datos en vuestros cuadernos de notas, y a partir de los resultados sacad vuestras propias conclusiones. Haciendo esto mejorará mucho vuestra técnica. Para ayudaros en este trabajo, podéis preparar un fichero de cultivos, escribiendo en las fichas lo que consideréis interesante: su nombre común en inglés y en castellano, su nombre científico, labores y cuidados que requiere, época para hacerlos, dibujos de sus diferentes fases y partes, y cualquier observación que os pueda ayudar para futuros cultivos.
Lo más importante una vez realizada la siembra es el estar atentos a los distintos cuidados que necesita el huerto, principalmente la escarda, la retirada de las malas hierbas y el riego. Estos cuidados deberán ser semanales, por lo que tendremos que dedicar al menos una clase a la semana a esta tarea. Es muy importante aprovechar para realizar las distintas investigaciones o búsquedas de información sobre las mejores condiciones para las hortalizas durante este periodo, y por supuesto debemos apuntar todo lo que suceda y lo que vayamos descubriendo en nuestros cuadernos de clase.
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