miércoles, 25 de mayo de 2016

Ficha 10: El huerto ecológico

Ficha 10: El huerto ecológico

A pesar de ser esta ficha la última, nos va a afectar a lo largo de todo el proceso y va a hablar de la esencia del propio proyecto, desde el principio cuando nos planteemos qué tipo de huerto queremos tener, cómo a la hora de diseñar nuestras actividades siempre debemos tener en cuenta, tanto los alumnos como los profesores que queremos optar por un modelo ecológico de huerto escolar. ¿Pero, y eso que significa? Pues eso es lo primero que debemos plantear a nuestros alumnos.

Cuestionario previo:

  1. ¿Sabes qué significa la palabra ecológico?
  2. Ecológico, biológico, orgánico…Legalmente son sinónimos y todos suenan ricos y sanos… seguramente ya has usado estos términos alguna vez, pero
    1. ¿sabes realmente a qué hacen referencia y cuáles son sus diferencias?.
    2. ¿conoces el término comercio justo ?
  3. ¿Cómo identificamos los productos ecológicos?. Busca sellos que garanticen que el producto que compramos es de tipo ecológico, biológico, orgánico...
  4. ¿Qué características o requisitos crees que tiene o debe cumplir la agricultura ecológica?
¿Por qué un huerto ecológico?
Lo primero que debemos plantearnos con los alumnos es el por qué llevar a cabo un huerto ecológico y lo que ello conlleva. Para ello, podemos comenzar el proceso por revisar los objetivos del proyecto y ver cuáles de ellos podrían tener mayor sentido desde el momento en el que optemos por un huerto ecológico.

Deberiamos hacer hincapié en la educación en la sensibilidad ambiental contribuyendo al cuidado y mejora del entorno, así como conocer realmente las características y la procedencia de las plantas de las que nos alimentamos.

Pero el principal objetivo a la hora de optar por un huerto ecológico será el de concienciar al alumnado sobre la necesidad de realizar un uso razonable y sostenible de los recursos naturales y el de promover hábitos de alimentación y consumo saludables y respetuosos con el entorno.

Mientras nos estamos planteando con los alumnos y entre los propios profesores el por qué, o el cómo dar cabida a un huerto ecológico, procedemos a buscar toda la información posible sobre huertos ecológicos, destacando los huertos ecológicos escolares.

El huerto ecológico:

A simple vista, el concepto de huerto ecológico puede parecernos un poco ambigüo, con muchas acepciones, pero realmente, si analizamos correctamente para qué se realizan, nos será muy fácil llegar a una definición que los caracterice de manera correcta y completa.

Por eso, antes que nada, vamos a plantearnos la siguiente cuestión: ¿Cuáles son las finalidades del huerto ecológico?

Normalmente, cuando vamos al mercado y escuchamos que unos ciertos alimentos (verduras, hortalizas, frutas, etc.) se han obtenido de manera ecológica en un huerto, pensamos que esos alimentos son más saludables que otros y, como consecuencia, asociamos la finalidad principal del huerto ecológico con la de producir alimentos de esas características, olvidando quizás la más importante. Obviamente, esta debe ser una de las finalidades de muchos sectores relacionados con el comercio, los cuales buscan, ante todo, la venta de sus productos en un mercado en el que la competencia cada vez está más presente debido a la situación económica por la que nuestro país atraviesa en estos momentos, pero no es la finalidad principal del huerto ecológico, al menos desde nuestro punto de vista.

Para nosotros, el ecohuerto tiene una una finalidad mucho más importante y, sobre todo, más ambiental; para este humilde grupo de futuros maestros, el ecohuerto tiene como objetivo la preservación de nuestro medio ambiente, el cual, aunque a veces no lo sea para muchos, es en su conjunto el bien más preciado para el ser humano.

Antiguamente, en la época más primitiva, el hombre se preocupaba por cuidar su medio, el cual, era el que le proporcionaba el sustento para poder sobrevivir. Con el paso de los años, y de los siglos, el hombre se fue despreocupando progresivamente de cuidar su entorno, pues fueron apareciendo modos de vida que requerían una transformación cada vez más agresiva del mismo. Todo ello, hasta llegar a la situación actual en la que la preservación del medio ambiente vuelve a estar de moda para intentar arreglar todo el mal medioambiental causado durante muchísimos años por el hombre. Hoy en día, por ejemplo, nos preocupa la escasa fertilidad de muchas tierras y el agotamiento del agua, entre otros muchos problemas ambientales y es por ello por lo que actualmente, el huerto ecológico está en boca de todos.

En definitiva, podría decirse que un huerto ecológico es un cultivo que realiza el hombre, en este contexto de preocupación ambiental, para aprovechar al máximo todos los recursos del medio y crear así, el menor impacto medioambiental posible.

Nosotros, a la hora de montar nuestro ecohuerto en el instituto, vamos a tener esta definición en todo momento presente; vamos a aprovechar los recursos del entorno próximo a nuestra facultad para crear un cultivo que perjudique al medio lo menos posible.

Características de nuestro huerto ecológico:

En este punto, debemos elegir por cuáles de los distintos aspectos que definen a un huerto ecológico vamos a optar, y cuáles nos permiten llevarlos a cabo el entorno y las condiciones que rodean a nuestro huerto. Para ello podemos retomar la última pregunta de nuestro cuestionario previo: ¿Qué características o requisitos crees que tiene o debe cumplir la agricultura ecológica?; y a partir de ahí plantearnos nuevas preguntas cómo serían:

1. ¿Crees que en la agricultura ecológica se puede usar algún producto químico?

Una vez que buscamos la respuesta, podemos profundizar buscando qué productos naturales sí se pueden utilizar dentro de la agricultura ecológica para que nuestras hortalizas crezcan sanas y fuertes, como son la utilización de remedios naturales, tal y cómo hemos analizado en la ficha 8. En la agricultura biológica la lucha contra plagas y enfermedades se reduce a preparados con plantas y minerales.

Además, los únicos preparados químicos aceptados en la agricultura ecológica son el azufre y el
cobre. El azufre se utiliza contra el oidio, y el cobre contra el mildiu. Si decidís utilizar productos químicos en vuestro huerto, no olvidéis leer muy bien las etiquetas. Comprobad si son o no dañinos, si pueden contaminar el suelo o tener algún efecto para la salud. Leed detenidamente las instrucciones para saber cómo debéis utilizarlos y recordad que la mejor técnica para la eliminación de los parásitos y de las plagas de vuestro huerto escolar es la introducción de sus enemigos naturales (depredadores) y la colocación de trampas.

2. ¿Quién controla el sistema agroalimentario?

En este apartado vamos a plantear a los alumnos el visionado de una serie de documentales sobre el tema, para analizar mediante un debate posterior temas tan importantes cómo la procedencia de las semillas, el control de los precios, etc. Los documentales que proponemos son:
    • Food and you.
    • Planeta en venta.
    • ¿Qué necesitamos para ser consumidores responsables?
    • Hambre de tierras, afán de poder.
    • Intermón Oxfam - CRECE - Tu vida cotidiana y el hambre en el mundo.
    • Los motivos del hambre en el mundo.

El objetivo de este debate es el de destapar y analizar las entrañas del sistema agroalimentario, adentrarnos en las tripas del agronegocio y los supermercados, armarnos de datos y ejemplos. ¿Por qué los alimentos recorren miles de kilómetros del campo al plato? ¿Por qué en 100 años ha desaparecido el 75% de la diversidad agrícola? ¿Por qué hay hambre en un mundo donde se produce más comida que nunca? ¿Por qué somos "adictos" a la comida basura?
Analizamos las causas de la hambruna, los mecanismos que permiten la especulación alimentaria, la "fiebre" por la tierra, los vínculos entre pobreza y alimentación, la conexión entre agricultura industrial y cambio climático, la invisibilidad de las campesinas, el impacto de los transgénicos, las consecuencias de lo que comemos en nuestra salud, los motivos de una alimentación "enganchada" al consumo de carne, entre otros temas. Destapar lo que no les interesa que veamos. Todo esto, nos reforzará en nuestra idea de crear nuestro propio huerto ecológico alejado de este sistema.
3. ¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica se va consolidando como indicador de sostenibilidad a nivel internacional. En el contexto económico, existe desde hace tiempo un indicador aceptado y utilizado mundialmente, el PIB. Sin embargo, frente los nuevos desafíos que se nos presentan, necesitamos completar la información que ofrece el PIB para poder diseñar políticas equilibradas que reflejen nuestro compromiso con Medio Ambiente y el bienestar social.

Este indicador biofísico de sostenibilidad integra el conjunto de impactos que ejerce una comunidad humana sobre su entorno, considerando tantos los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento del modelo de consumo de la comunidad.

La huella ecológica se define como el total de superficie ecológicamente productiva necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano medio de una determinada comunidad humana, así como la necesaria para absorber los residuos que genera, independientemente de la localización de estas superficies.
La filosofía de cálculo de la huella ecológica parte de los siguientes aspectos:

  • Para producir cualquier bien o servicio, independientemente del tipo de tecnología utilizada, se necesita un flujo de materiales y de energía, provenientes, en última instancia, de sistemas ecológicos o del flujo de energía directa del Sol en sus diferentes manifestaciones.
  • Se necesitan sistemas ecológicos para absorber los residuos generados durante el proceso de producción y el uso de los productos finales.
  • El espacio es también ocupado con infraestructuras, viviendas, equipamientos … reduciendo así las superficies de ecosistemas productivos.
Aunque este indicador integra múltiples impactos, hay que tener en cuenta entre otros, los siguientes aspectos que subestiman el impacto ambiental real:

  • No quedan contabilizados algunos impactos, especialmente de carácter cualitativo, como son las contaminaciones del suelo, del agua, y la atmosférica (a excepción del CO2), la erosión, la pérdida de biodiversidad o la degradación del paisaje.
  • Se asume que las prácticas en los sectores agrícola, ganadero y forestal son sostenibles, es decir, que la productividad del suelo no disminuye con el tiempo.
  • No se tiene en consideración el impacto asociado al uso del agua, a excepción de la ocupación directa del suelo por embalses e infraestructuras hidráulicas y la energía asociada a la gestión del ciclo del agua.
  • Como criterio general se procura no contabilizar aquellos aspectos para los que existan dudas sobre la calidad del cálculo. A este respecto, también se tiende siempre a elegir la opción más prudente a la hora de obtener resultados.
Una vez analizado cómo es el sistema agroalimentario y qué es la huella ecológica, podemos proponer a nuestros alumnos para finalizar las siguientes actividades:

  1. Calcula los kilómetros que tiene una ensalada con tomate, lechuga y cebolla, hecha con productos de nuestro huerto y otra igual hecha con productos comprados en el supermercado de referencia de vuestro pueblo.
  2. Escribe nombres de tiendas , que conozcas, donde se vendan productos ecológicos, orgánicos, biológicos y de comercio justo.
    1. ¿crees que hay diferencias de precios entre productos de comercio justo y ecológicos?
    2. ¿crees que hay diferencias de precios entre productos ecológicos y no ecológicos?
    3. Si las respuestas anteriores son afirmativas ¿cuál crees que es el motivo?

Finalmente, una vez que hemos visto las características de un huerto ecológico, y todo los requisitos que deben cumplir, procederemos con los alumnos y los profesores a confeccionar cómo será nuestro huerto ecológico en particular, buscando que sea un lugar un equilibrio entre todos los seres vivos que lo habitan. Debe ser como una cadena, en la que si rompemos ese equilibrio, romperemos esa cadena. Si producimos algún daño a cualquiera de los habitantes de vuestro huerto, los demás también saldrán perjudicados. Este debe ser el leitmotiv o el alma de nuestro proyecto, y deberá estar presente en todas las actividades que nos propongamos. Por ello, debemos producir y consumir hortalizas y frutas para cuya obtención no se utilicen productos dañinos para la salud o para la naturaleza, y de los que conozcamos su procedencia.

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