Ficha
2: Preparar
el terreno para cultivar
Una
vez que ya hemos decidido como vamos a organizar nuestro huerto y
hemos diseñado donde lo vamos a realizar, debemos preparar el
terreno en el que vamos a cultivar. Como paso inicial, comenzaremos
el proceso realizando a los alumnos unas preguntas para analizar sus
conocimientos previos:
Cuestionario
previo:
1.
¿Qué condiciones crees que debe tener un terreno en el que queremos
plantar?
2.
¿Qué pasos o tratamientos debemos realizar a nuestro terreno para
poder plantar en él?
3.
Además de la tierra, ¿qué otros elementos puedo incorporar a la
tierra para que sea más fértil?
4.
¿Cómo se te ocurre que podemos organizar el huerto?, ¿plantamos
cada uno donde quiera lo organizamos de alguna forma concreta?
Primer
paso: Limpieza y desbroce.
Para
comenzar a preparar el terreno, primero tenemos que limpiarlo bien,
quitando las piedras o basura que pueda haber. Si hay hierbas muy
altas, matorrales o zarzas, debemos desbrozar antes con una
destrozadora. La hierba pequeña podemos cortarla con una azada. Se
ha de cortar pasando el filo de la azada a ras del suelo. Una vez
cortada, recogemos la hierba con el rastrillo o la horca.
Segundo
paso: Arado de la tierra.
El
siguiente paso es arar, voltear o remover parcialmente la tierra para
mullirla, aireándola y mejorando el drenaje del agua. Para hacerlo
clavad la azada en el suelo y haced palanca con ella. Comenzad por un
lado e id retrocediendo, para no pisar la tierra volteada. Aprovechad
la labor de volteo para observar el suelo y los seres vivos que
encontréis. No debemos matar las lombrices, ya que son beneficiosas
para el huerto. Después de voltear, es buen momento para echar el
abono. No debéis voltear demasiado profundo, pues estaréis
enterrando la capa del suelo más superficial, que es la más fértil.
Tercer
paso: Desmenuzar y mezclar
Cuando
la tierra se haya secado lo suficiente, tenemos que desmenuzar los
terrones con la azada, mezclando superficialmente el abono, que hemos
echado. Observad cómo queda la tierra; quizás convenga desmenuzar
la tierra más de una vez. Si tras la labor de volteo hay heladas, el
agua del suelo al helarse contribuye al desmenuzamiento.
Cuarto
paso: Organizar y delimitar el terreno.
Finalmente
debemos delimitar el terreno
de cultivo, montando las
lomas en las que vamos a cultivar que deben
sobresalir sobre los caminos que la circundan. Para
ello, debemos
echar
con ayuda de las
palas, rastrillos y azadones
una mayor cantidad
de tierra de la parcela en
las lomas dependiendo del tamaño que queramos que tengan,
dejando como una pequeña zanja alrededor de las lomas
elevadas por las que podremos desplazarnos. Luego, alisad bien la
tierra de la parcela, o dadle la forma que necesite el cultivo.
Después, delimitad y marcad bien las parcelas, rodeando cada una con
cuerda y palos, dejando caminos alrededor. Debemos pisar los cultivos
lo menos posible, y no caminar sobre la tierra mojada.
Con
este último paso ya tenemos nuestro terreno preparado para sembrar,
pero antes de sembrar deberemos organizar los cultivos y ver qué
vamos a sembrar dependiendo de la estación del año y de la
capacidad que tenemos en nuestro huerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario