miércoles, 18 de mayo de 2016

Ficha 2: Preparar el terreno para cultivar


Ficha 2: Preparar el terreno para cultivar


Una vez que ya hemos decidido como vamos a organizar nuestro huerto y hemos diseñado donde lo vamos a realizar, debemos preparar el terreno en el que vamos a cultivar. Como paso inicial, comenzaremos el proceso realizando a los alumnos unas preguntas para analizar sus conocimientos previos:

Cuestionario previo:

1. ¿Qué condiciones crees que debe tener un terreno en el que queremos plantar?
2. ¿Qué pasos o tratamientos debemos realizar a nuestro terreno para poder plantar en él?
3. Además de la tierra, ¿qué otros elementos puedo incorporar a la tierra para que sea más fértil?
4. ¿Cómo se te ocurre que podemos organizar el huerto?, ¿plantamos cada uno donde quiera lo organizamos de alguna forma concreta?

Primer paso: Limpieza y desbroce.

Para comenzar a preparar el terreno, primero tenemos que limpiarlo bien, quitando las piedras o basura que pueda haber. Si hay hierbas muy altas, matorrales o zarzas, debemos desbrozar antes con una destrozadora. La hierba pequeña podemos cortarla con una azada. Se ha de cortar pasando el filo de la azada a ras del suelo. Una vez cortada, recogemos la hierba con el rastrillo o la horca.

Segundo paso: Arado de la tierra.

El siguiente paso es arar, voltear o remover parcialmente la tierra para mullirla, aireándola y mejorando el drenaje del agua. Para hacerlo clavad la azada en el suelo y haced palanca con ella. Comenzad por un lado e id retrocediendo, para no pisar la tierra volteada. Aprovechad la labor de volteo para observar el suelo y los seres vivos que encontréis. No debemos matar las lombrices, ya que son beneficiosas para el huerto. Después de voltear, es buen momento para echar el abono. No debéis voltear demasiado profundo, pues estaréis enterrando la capa del suelo más superficial, que es la más fértil.

Tercer paso: Desmenuzar y mezclar

Cuando la tierra se haya secado lo suficiente, tenemos que desmenuzar los terrones con la azada, mezclando superficialmente el abono, que hemos echado. Observad cómo queda la tierra; quizás convenga desmenuzar la tierra más de una vez. Si tras la labor de volteo hay heladas, el agua del suelo al helarse contribuye al desmenuzamiento.

Cuarto paso: Organizar y delimitar el terreno.

Finalmente debemos delimitar el terreno de cultivo, montando las lomas en las que vamos a cultivar que deben sobresalir sobre los caminos que la circundan. Para ello, debemos echar con ayuda de las palas, rastrillos y azadones una mayor cantidad de tierra de la parcela en las lomas dependiendo del tamaño que queramos que tengan, dejando como una pequeña zanja alrededor de las lomas elevadas por las que podremos desplazarnos. Luego, alisad bien la tierra de la parcela, o dadle la forma que necesite el cultivo. Después, delimitad y marcad bien las parcelas, rodeando cada una con cuerda y palos, dejando caminos alrededor. Debemos pisar los cultivos lo menos posible, y no caminar sobre la tierra mojada.

Con este último paso ya tenemos nuestro terreno preparado para sembrar, pero antes de sembrar deberemos organizar los cultivos y ver qué vamos a sembrar dependiendo de la estación del año y de la capacidad que tenemos en nuestro huerto.

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