Ficha
1: Diseño y organización del huerto
Para empezar el proyecto, lo primero es saber la disposición del profesorado, y si puede integrarse dentro de la organización del centro, además de si hay condiciones materiales (terreno libre, tomas de agua, herramientas disponibles...), si se provocarán molestias en otras actividades del centro, etc. Previamente podemos plantearnos hacer visitas a huertos de la zona para observar cómo están organizadas, preguntar cómo los pusieron en marcha, y pedir consejos para el nuestro. También podemos investigar los de otros institutos o escuelas, analizando qué problemas tuvo su puesta en marcha, su situación dentro del recinto escolar, la organización del trabajo del alumnado, la proporción entre superficie y número de alumnos/as, si es conveniente o no instalar un invernadero o un sistema de riego, etc. Es importante que decidamos qué objetivos queremos conseguir con el huerto escolar, pues igual podría servir para tener una cierta relación con la naturaleza (observarla, utilizarla, protegerla), como dirigirse más a aprender técnicas de cultivo; puede suponer algo “distinto” dentro de la dinámica del centro, o estar muy unido a áreas como matemáticas, lenguaje, etc, integrándola dentro de las programaciones y de la educación transversal de dichas asignaturas. Cuestionario previo: Una vez planificado por parte de los profesores participantes del proyecto, también debemos programar con los alumnos, y un punto de partida en esta programación sería el partir de unas preguntas previas como son: 1. ¿Por qué queremos embarcarnos en este proyecto?, ¿Cuál es nuestro punto de partida? 2. ¿Qué objetivos pretendemos cumplir con nuestro proyecto? 3. ¿Qué actividades debemos llevar a cabo para cumplir dichos objetivos? 4. ¿Cuál va a ser mi compromiso en el mismo?, ¿Con qué actuaciones me comprometo? 5. ¿Qué recursos materiales y económicos vamos a necesitar en nuestro proyecto? Nuestro proyecto de huerto escolar. Las primeras decisiones que debemos tomar para elaborar el proyecto del huerto son los objetivos, la situación de partida, el diseño de las actuaciones, los materiales y el presupuesto que vamos a necesitar... Detallad en él los pasos para ponerlo en marcha y sobre cómo podría organizarse, cómo se repartirán las responsabilidades, etc. Convendría que formarais comisiones para resolver cada asunto. También podríais dirigiros a la Asociación de padres y madres para pedirles ayuda en este proyecto. En último caso, debe ser el órgano máximo de representación de vuestro centro (claustro) el que decida su puesta en marcha, su ubicación, etc. Presentadles el proyecto y solicitadles permiso, ayuda económica, etc. Organizar el trabajo en el huerto escolar asignando a quienes vayan a participar el reparto de responsabilidades, las normas de funcionamiento, etc. Para hacerlo, primero debéis tener decidido qué cultivos y tipo de labores queréis realizar a lo largo del año (una especie de plan anual), esta planificación debeis hacerla conjuntamente los profesores y los alumnos. No se trata de preverlo todo de antemano; sino dedicarle un poco de tiempo. Además, a lo largo del año debereis hacer una revisión mensual o semanal de las actividades y observaciones de esa semana o mes, y organizar las próximas sesiones. Es conveniente que forméis grupos pequeños para realizar la mayor parte de las labores y cuida- dos de la huerta: bien responsabilizándose cada grupo de una parcela permanentemente, bien turnándoos semanalmente para cada trabajo, etc. Habrá algunas tareas que conviene prever y repartir a turnos: la siembra en semilleros, la observación meteorológica, los cuidados en fiestas y vacaciones, las compras comunes, etc. En las actividades para huerto escolar, tan importantes como las labores agrícolas, son otras actividades de matemáticas, redacción, expresión... Por ello, necesitaréis frecuentemente utilizar los materiales “del aula”: diccionarios y guías de naturaleza, vuestros cuadernos de trabajo (de las áreas de lenguaje, conocimiento del medio...) Id consiguiendo y completando fichas informativas sobre las labores agrícolas, para la observación y protección de la naturaleza, etc. Además, es recomendable llevar al día un diario con todas las actividades que se van llevando a cabo en el huerto por cada grupo. donde vayáis anotando observaciones interesantes sobre los cultivos, la fauna, el clima, etc. (con dibujos, fecha y hora), y las tareas de cada día, etc. Conviene que esté encuadernado, para evitar que se manche o se deshaga, y que lo llevéis en una bolsa de plástico cerrada. Si esas observaciones las vais luego archivando en forma de diario o de fichas informativas, comprobaréis cómo en pocos meses, habréis compilado una información muy valiosa. En la organización del huerto escolar siempre debemos planificar los asuntos económicos, y por ello podéis tener un pequeño fondo común realizado entre los propios participantes o que salga del centro. Una idea es vender las hortalizas que vaya generando el huerto (a padres/madres, profesores/as...) y con ello sacar para comprar materiales, herramientas, plantones, etc. Averiguad siempre el precio de lo que hayáis de adquirir, y el coste total de la compra. Pedid o elaborad previamente un presupuesto claro para poder decidir. Llevad un libro de cuentas, donde apuntéis día a día los ingresos y gastos que tengáis y el saldo que os queda, y archivar las facturas de todos los gastos. En cuanto a las normas de organización, debeis debatir y poneros de acuerdo en todas las normas de organización del huerto escolar: cómo utilizar y cuidar la herramientas, el respeto a los objetos y el trabajo de los demás, las tareas comunes, las normas de higiene, limpieza y seguridad, evitar molestias al resto de la escuela, etc. Finalmente, en las reuniones de revisión y preparación los problemas que hayan ocurrido. Tened informado al resto de la comunidad escolar de lo que deban saber: organización, planes, actividades, etc. Elaborad unos carteles (con texto e imágenes) para recordar esas normas, tanto a los que los cultiváis como a los que puedan visitarlo. Colocadlos en el mismo huerto, en la caseta de herramientas, en los accesos a la escuela, etc. Localización del huerto escolar: Observad el terreno del entorno escolar y preguntad a profes, técnicos/as agrícolas o del Ayuntamiento para ver si es apropiado para huerto, si ha sido cultivado anteriormente, cómo es la tierra del terreno, etc. Observad si hay plantas que denoten si el suelo es cultivable y si las condiciones son buenas. Observad también las pendientes (podéis medir la diferencia de altura entre diversos puntos), cuanto más llano, mejor. También es fundamental que el huerto tenga una buena orientación, para que reciba el máximo de horas de sol. Observad los movimientos del sol y las sombras que genera a lo largo del día. En general, la mejor orientación es hacia el sur (hacia el sureste, el sol temprano calentará y secará el huerto antes; hacia el suroeste, el sol de la tarde puede ser demasiado fuerte). Con una brújula podéis averiguar dónde está el norte y el resto de puntos cardinales. Averiguad también de dónde suelen venir los vientos: conviene que esté protegido de los vientos fríos y húmedos del norte y noroeste. Debemos hacer un análisis del suelo, para poder aportar previamente la tierra o el abono que precisemos para remediar sus carencias. Diseñadlo sobre un plano. Decidid las dimensiones y límites exteriores del huerto escolar. También debemos organizaros en el trabajo. Calculad cuántos/as vais a trabajar a la vez, y que debéis poderos mover y trabajar sin problemas (5 ó 10 m2 por cada alumno/a que lo vaya a trabajar con cierta asiduidad es una buena medida). Marcad sobre el terreno con unas estacas los límites exteriores de la parcela que ocupará el huerto. Conseguid una copia del plano a escala del recinto escolar, e identificad sus elementos y zonas: edificios, instalaciones, patio de recreo, tomas de agua... Medid sobre el terreno con una cinta métrica, las distancias desde los límites exteriores del huerto hasta otros elementos del plano, y las interiores del huerto, y representadlos sobre el plano. Representad en el plano los puntos cardinales mediante la “rosa de los vientos”. Teniendo en cuenta los lugares por donde vayáis a moveros más, trazad sobre el plano los que serán los caminos principales y las parcelas de cultivo, de una anchura que permita hacer labores pisándolas lo menos posible, con caminos entre ellas como para desenvolverse bien. Una vez que ya tenemos localizado y medido el terreno de nuestro huerto escolar, y una vez que ya hemos planificado todo el proyecto con los alumnos, ¡ya podemos por fin comenzar con las actividades del huerto!
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